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Terra
La Coctelera

Ya no veo... viva la politica!

Se han dado cuenta de que ya no se puede ver con tanto cartel colgando de los postes. Que fea se ve nuestra cuidad con tanto papel de propaganda politica tirado en el piso.

Casi ni se ven las señales de transito por tanta lesera puesta en la calle.

Más aún, gastan millones de pesos en dejar la inmundicia en nuestro hambiente, y no son capases de mantener limpia esta ciudad cuando salen electos.

Creo que deberiamos votar por el candidato que menos ensucie nuestras calles.

Esa es buena idea

Paseo en metro poco humano

Me he dado cuenta que ya hace mucho tiempo el homosapien-chilensis ha dejado de ser el humano que era.

Me di cuenta en mi traslado diario al instituto desde Tobalaba a Universidad de Chile. De que a casi nadie le importa si alguien necesita sentarse ya sea por alguna razón u otra. Ya sea alguna mujer embarazada o alguien con alguna guagua o alguna persona de la tercera edad. Casi todos los asientos están ocupados o por estudiantes, casi todos con cara de vagoneta, ejecutivos jóvenes o mujeres que su edad fluctúa entre los 15 y los 35 años.

No sé si este tipo de ser trabaja todo el día de pié o que (en el caso de los ejecutivos). Pero los estudiantes pasan casi un 80 % del día sentados, y más aun llegan a apoderarse de los asientos donde vayan.

Entiendo que vengan cansados, entiendo que el trabajo es agotador... Pero ¿alguna vez pensaron en lo que cuesta cargar bebe en brazos? Mas aun cuando el bebe es inquieto. Alguna vez han pensado, que aparte de que a una mujer embarazada se le da vuelta el mundo en todos los sentidos, le es difícil mantenerse mucho tiempo en pié más otras complicaciones. Imagino que no nunca han pensado en eso, y solo se dedican a hacerse los we... mirando por la ventana o haciéndose los dormidos solo para no dar el asiento.

En comparación, los profesionales de la construcción, que si bien, cansados (por que su trabajo si que es cansador) vienen ocupando los asientos desde la primera estación del metro son capaces de darle el asiento a quien lo necesite.

He visto como mujeres jóvenes se lanzan a correr por ocupar un asiento que fue desocupado, tratando de ganarle la carrera a esa abuelita que apenas puede caminar por que la artritis, el reuma y quizás que otra cosa le afecta en sus piernas y no le da la agilidad de pegarse un salto de 3 metros para poder ocupar el asiento antes de que sea ocupado por algún ser inconsciente y ególatra como los que vemos todos los días en el metro y las micros.

Triste realidad... pero es la realidad

A un año, unas horas... unos minutos

Se ha cumplido hoy un año desde que Amanda vino al mundo. Siento en mi interior, sentimientos que ya había olvidado...pues a mis 31, un cumpleaños más era una reunión más de la gente que conozco y quiero. No una fecha especial, sino como ese asado que se come cuando dan ganas pero no hay nada que celebrar... así sentía mis cumpleaños, pasados los 20.

Pero hoy, es un día especial, si señor, hace un año me veía a las 00.00 Hrs. aun en sala de partos.

Llegaste un jueves a las 00:10, y desde ahí nuestras vidas han cambiado radicalmente.

Es increíble la transición que tiene el hombre en su vida, primero cuando uno es un bebe, todo gira en torno a uno, luego cuando uno ya es adolescente, las cosas empiezan a cambiar, ya no eres tu solo en el mundo si no que tienes amigos, entonces tu atención y la de tus familiares va en la parte grupal, de donde estuvo con quien anduvo... cosas así... Luego cuando ya encuentras pareja, todo se transforma en nostros dos... (bueno no en todos los casos, pero en el mio esí fué). Luego cuando ya tienes familia, todo se tranforma en "Todo gira en torno a la beba"...y te olvidas que tu existes. Es algo lógico, que uno no medita de antes...sino que asumes sin saberlo o darte cuenta, ya que con tan bello regalo de la vida, ya no importa nada más...

Padre Primerizo Primera Parte

Ya casi es un año desde que soy padre de una tierna niña llamada Amanda. Nunca supe que era lo que representaba ser padre... tenia una vaga idea, pero era poco. Sabia que se me venía una gran responsabilidad, noches sin dormir, también un sinfín de cambios de pañales y por que no decirlo talvez alguna discusión o algún royo a raíz de celos infundados.

A través de este camino que para casi todos son 9 meses, fui viendo al comienzo, casi como persona ajena al acontecimiento, como el abdomen de mi tierna señora aumentaba con cada semana que pasaba. Cada día más ansioso por que la fecha llegara pronto, talvez no por que sería padre, sino por la curiosidad innata del ser humano por lo que no conoce. Veía como toda la gente conversaba con Carolina (mi señora), escuchaba tantas cosas tanto de abuelitas con sus súper recetas para que todo fuera bien e ideas para el futuro. Creo que en parte eso me dejo un poco de lado, ya que muchas de esas ideas eran descabelladas para mí.

Como olvidar la primera ecografía cuando vimos por pantalla ese pequeño porotito que aun no tenia ni pies ni brazos, pero por Dios ¡ERA NUESTRO BEBÉ!. La emoción no cabía en mi pecho, pensaba que era la felicidad más grande que podía tener.

Luego al pasar el tiempo fuimos de nuevo a la eco, Dios mío como había crecido y hasta su corazoncito le latía fuerte y rápido. Ya no podía mas de emociones y orgullo.

Luego, ya que conocíamos el sexo de ella, no por querer saber para que combinara la ropa o de color pintar la pieza o algo por estilo, si no para darle una identidad, vinieron las compras para la pieza de la beba, la remodelación casi completa de nuestro querido hogar, y yo dale que dale con el martillo... pintura por acá... que un hoyito por allá. Estaban remodelando mi cubil y todo por una personita que al llegar no tendría idea de nada y ni siquiera vería el cuadrito de la vaca color celeste con rosa que estaba en su cabecera. Fueron meses de locos, corriendo, comprando y trasladando.

Luego una tarde, Carolina me comentó que vendían una aparato por el cual podíamos comunicarnos con la beba. Yo me preguntaba ¿Será posible? ¿Podría comunicarme con ella?...mi respuesta inmediata fue por parte del doctor quien dijo: NO, todavía no tiene formados los oídos. Ahí me quede con ansias de que mi beba me escuchara y yo escuchar su corazoncito todas las noches.

La primera vez que pude “contactarme” con mi retoño fue unas semanas después. Fue impresionante como la respuesta inmediata de aquel ser viviente dentro de tan abultado abdomen se hacia notar. Cada noche que le hablábamos, Amanda respondía con algún golpecito o movimiento en el interior de su departamento especialmente diseñado para ella (me refiero al útero). Muchas noches pasábamos horas cantándole y conversando con ella. Si de algo sirve a algún futuro padre que lea esto para que no se sienta mal o avergonzado, yo estaba muy baboso por aquella personita que me reconocía la voz.

Tampoco nunca olvidaré aquel día en el cual, Carolina me avisó que ya había roto la fuente, yo en el trabajo, ella a casi 16 Km de distancia de mí, no podía ser... tenia que volar... tenia que estar ahí cuando esto sucediera, pero no, tan lejos y cerca de la vez. Volé por costanera en dirección a la clínica, al llegar allá, ella ya estaba. Miré su cara y todo parecía estar en orden, por su rostro entendí que había llegado a buena hora y que las contracciones no la estaban matando del dolor (que era lo que me imaginaba antes de llegar). Mi ansiedad era tan grande que ya no hallaba la hora de que todo culminara y culminara bien...

Padre Primerizo Segunda Parte

...Las contracciones cada vez eran más intensas y seguidas. Yo a su lado tratando de apoyarla... ¿pero como apoyar?... ¿has visto las películas cuando hay algún parto?... cuando la mujer casi descuartiza al marido o al futuro padre del bebe que viene en camino, o simplemente lo empapela con maldiciones y le hecha la culpa de todo el dolor que siente. Bueno, creo que la mejor arma es el “TTC”, tacto, tino y criterio. Teniendo en cuenta de que tu amada ya hace ahí recostada en una camilla casi retorciéndose de dolor, o talvez si no es dolor, ella estará muy incomoda, no se te vaya a ocurrir preguntarle: ¿te duele? O talvez salir con algún disparate que solo a nosotros los hombres se nos ocurre interponer en el momento menos preciso, en la hora menos ocurrente y con la persona más equivocada.

Fueron horas eternas... casi 12 horas en preparto... uffff. Yo pienso de que si me hubiese tocado estar en su lugar, no lo habría logrado y me hubiese desvanecido en el intento.

Para nuestra sorpresa, la matrona nos avanza de que ya no será parto normal, sino cesárea. ¿ Cesárea, Que acaso ya no era suficiente dolor y preocupación? Mas encima tenían que meter cuchillo... ya no daba mas por los nervios... De repente me mire las manos y recién me di cuenta de que andaba trayendo la cámara filmadora... y me dije a mi mismo, “mismo... debes estar tranquilo para que todo salga bien y puedas tener la primera imagen de tu beba”.

No se si recé, no se si pensé en otra cosa que no fuera el parto, si el mundo se acababa no me importaba, ya que este pedazo de tiempo en el correr de los días era nuestro, de mi señora, mi hija y yo... (bueno dejando de lado a la matrona, el medico de turno, el ginecólogo, las enfermeras, el anestesiólogo, neonatólogos... etc.) este era nuestro momento en el cual nos trasformaríamos en una familia completa.

Eran las 00:10 AM y los doctores sacaron un cuerpecito medio morado llorando a no mas poder del interior de mi amada esposa, era la cosa mas bella que había visto, sin desmerecer a Carolina. Cuando el neonatólogo, nos la acercó para poder verla, su rostro aun hinchadito y medio morado desplegó, lo que podríamos decir, la primera musaraña... un puchero, que hasta en estos días que me acuerdo, me roba una y otra vez el corazón.

Luego vinieron los exámenes de rigor, mangueras por ahí, mangueras por allá... que pinchazos y mediciones. Ye me decía mientras veía tanta tortura a la vez... “¿por qué tiene que ser tan caótica la llegada de un bebe? ¿Por que la tortura?”... es increíble el cambio radical que tienen los seres humanos al nacer, primero un ambiente relajado donde la calma generalmente está, donde solo es el bebe y la madre quien le entrega tanta dulzura, resguardo y protección, luego naces... te enfrentas a un mundo hostil, donde lo primero que sientes es frío, una luz cegadora, confusión y mas aun te torturan metiéndote mangueras por la boca y nariz. Algo que menos mal los bebes no se acuerdan, ya que estaríamos todos traumatizados desde chicos por este shock.

Al salir de parto, lo primero que hago es besar a mi amada y surge la pregunta que aun en mi vida me causa problemas. Señor, me dice una enfermera, decida Ud o se queda con la madre o se va con la beba. Un mundo de dudas se me vino encima... siempre fue fácil esa pregunta para mi... o algo o mi señora o esto o mi señora... por suerte siempre supe decidir bien, MI SEÑORA, aunque me tilden de pollerudo. Pero esta vez era diferente, era entre ella y mi hija... no sabia que hacer, las dos eran mi familia... ¿qué hacer? ¿Cuál era la elección correcta?... se me presentó un menú así como de juegos de video en mi mente, dándome las opciones y sus respectivas consecuencias. Cada una al filo de caer en un abismo si es que tomaba la opción incorrecta. Al final opté por quedarme con mi señora, pero ella me dijo: “anda con ella, yo estaré bien... ella esta indefensa yo no”... o me sonó algo por el estilo... pues en fin, fui tras ella....

Padre Primerizo - Tercera Parte

... Al tratar de alcanzar al carrito donde llevaban a mi beba, una vez dejada la sala de partos, me di cuenta que ya era muy tarde para estar con ella, pues ya estaba en neonatología a puertas cerradas. Traté de volver con mi mujer, pero también ya era tarde para estar con ella, ya que había salido de la sala y estaba contaminado y no me dejaron entrar. Heme ahí, sin poder estar con ninguno de mis tesoros. No sé si fue una sentimiento muy claro, pero me sentí como un estúpido por haber abandonado a mi mujer en esa sala fría y no poder estar con mi beba tampoco.

Al reaccionar me di cuenta de que ahí, parados junto a mí, estaban mis suegros, fieles colaboradores en esta gran cruzada. Me felicitaron y me dijeron que habían visto a Amanda pasar en el famoso carrito, ellos estaba radiantes de felicidad y yo cansado pero muy feliz de tanta emoción y aventuras que me había obsequiado la vida. Esperé a que saliera Carolina del pabellón para poder ver si estaba bien y darle los últimos avances sobre de la beba y también para despedirme de ella, ya que me iría a descansar para estar bien al otro día.

Eran las 2 AM, ya en casa y aun no podía bajar el ritmo de la adrenalina que circulaba por mis venas. Opté por celebrar con una copa de vino la venida al mundo de Amanda. No se como, ni sé cuanto tiempo pasó... pero me di cuenta que estaba muy arriba de la pelota y la botella estaba vacía. Ya borracho decidí acostarme para estar bien en algunas horas más.

Al otro día en la mañana, con un hachazo que me partía la cabeza... creo yo que era por el cansancio... volví a la clínica para ver como estaban y poder acompañarlas con tranquilidad. ¿Tranquilidad? Ya hacían en la pieza (que era doble) mi señora, mi beba, mis padres, mi hermana, mis suegros, mi cuñada, sin dejar de contar a la chica de la otra cama que también había dado a luz, y toda su parentela. Me dejó intranquilo la cantidad de gente que había en la sala... bueno me dejo intranquilo que la parentela de la otra chica madre estuviera.

Gracias a Dios, todo salió como debía salir, nos fuimos a casa para presentársela al señor Freud (nuestro gato) cosa de que no hubiesen atados con los celos de los felinos y toda la maldad que un gato puede descargar sobre un indefenso bebé (cosa que la gente lo dice y nunca entenderé) A esto haré un stop, para dejar en claro, ya con dos gatos viviendo en casa y una beba que goza mirando a los gatos jugar, que ningún animal que es amado por sus dueños y sabe quien manda en casa, atacará a una cría de humano, no así, si es provocado o el animal no recibe cariño de sus dueños ó simplemente es maltratado ó dejado de lado por la persona que está a cargo de este. En fin, Freud en un principio, no sabia por que tanto alboroto, primero fue un poco curioso, luego indiferente, al cabo de unos días ya la aceptaba... y después ya le hacia fiesta.

Así termina la primera etapa de la vida para un padre primerizo, no como todos, ni tampoco único, sino un padre primerizo que quiere ser padre activo